Glosario técnico
¿Qué es AGV / AMR?
AGV / AMR — Automated Guided Vehicle / Autonomous Mobile Robot
Vehículos que transportan materiales por la planta de forma automática o autónoma.
Los AGV (Vehículos de Guiado Automático) y los AMR (Robots Móviles Autónomos) automatizan el transporte interno de materiales en fábricas y centros logísticos. La diferencia está en cómo navegan. El AGV sigue una ruta fija predefinida: una banda magnética, un cable enterrado, marcas o reflectores; es fiable pero rígido, y cambiar su recorrido exige reconfigurar la infraestructura.
El AMR, en cambio, navega de forma autónoma: construye un mapa del entorno con láser y cámaras (SLAM), planifica su ruta y esquiva obstáculos y personas dinámicamente, sin infraestructura fija. Eso lo hace mucho más flexible y rápido de desplegar. Ambos descargan a los operarios de mover carros y tarimas, reducen errores y funcionan de forma continua. Se integran con el SCADA/MES y los sistemas de gestión de flota para coordinar decenas de unidades. Son piezas centrales de la intralogística 4.0.
AGV / AMR en la práctica
La diferencia entre AGV y AMR está en cómo deciden el camino. El AGV sigue una infraestructura física —banda magnética, cable enterrado, reflectores— y si algo bloquea la ruta, se detiene y espera. El AMR construye un mapa del entorno y calcula su trayectoria, así que rodea el obstáculo y sigue. Esa autonomía tiene un precio: el AGV es más barato, más predecible y perfectamente adecuado cuando la ruta es fija y el tráfico escaso.
El fracaso de estos proyectos casi nunca es del vehículo. Es del entorno y de la integración: suelos con desniveles o juntas que descalibran la navegación, pasillos que el mapa no contempla porque siempre hay un palet aparcado, puertas que el robot no puede abrir, ascensores sin integrar, y sobre todo la falta de conexión con el sistema de gestión de almacén. Un AMR que no sabe qué debe mover ni adónde acaba siendo un carro caro. La flota se dimensiona por número de movimientos por hora, incluyendo tiempos de carga de batería.
Errores frecuentes
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Dimensionar la flota sin contar los tiempos de carga
Un vehículo no está disponible las 24 horas: necesita cargar. Si el cálculo de movimientos por hora ignora ese tiempo muerto, la flota se queda corta en cuanto arranca la operación real.
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Dar por bueno el suelo sin medirlo
Juntas de dilatación, desniveles, rampas y rejillas afectan a la navegación y al transporte de la carga. Es un problema caro de corregir después, y conviene levantarlo antes de firmar el proyecto.
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No integrar con el sistema de gestión de almacén
Sin conexión al WMS o al ERP, alguien tiene que decirle a cada vehículo qué mover y adónde, lo que anula gran parte del ahorro. La integración es parte del proyecto, no un extra posterior.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre AGV y AMR?
El AGV sigue una ruta fija marcada por infraestructura —banda magnética, cable, reflectores— y se detiene ante un obstáculo. El AMR navega de forma autónoma con un mapa y sensores, replanifica su trayectoria y rodea obstáculos. El AGV es más económico y predecible; el AMR, más flexible.
¿Qué necesita mi planta antes de instalar AMR?
Suelo en buen estado y sin desniveles problemáticos, pasillos con ancho suficiente y despejados de forma estable, cobertura de red fiable, puntos de carga bien ubicados e integración con el sistema que decide qué se mueve y cuándo.
¿Cuántos vehículos necesito?
Se calcula sobre movimientos por hora: distancia media por trayecto, velocidad real —no la nominal—, tiempos de carga y descarga y tiempo de recarga de batería. Conviene añadir margen para picos de producción y para la indisponibilidad por mantenimiento.